viernes, 11 de marzo de 2011

País del sol naciente bajo escombros


Para Kaoru Ywanaga el 11 de marzo inició como un día normal. En sus ocho años que vive en el país del sol naciente su rutina era siempre la misma, despertar muy temprano para alistar su refrigerio y dirigirse a su centro laboral, una antigua fábrica donde ensamblan tableros computarizados para autos japoneses.
La trujillana de nacimiento jamás imaginó que el descanso post-almuerzo se vería truncado por capricho de la tierra. Un sismo de 8.9 grados Richter obligó que ella junto a 30 peruanas más tuvieran que buscar la puerta de escape más cercana y dirigirse a uno de los cinco círculos pintados de color amarillos con la letra "S" en el centro.
"Dios cuida a mis hijos, te lo pido por favor", era el pensamiento que se repetía constantemente en la mente de la compatriota y que iba acompañada del espíritu egoísta que toda madre tiene ante un terremoto, que según los últimos reportes deja hasta el momento un saldo de 270 muertos.
La familia Ywanaga logró comunicarse con su hija mayor después de varias horas de angustia, generada - aparte del desastre natural - por la saturación de las líneas telefónicas. "Gracias a Dios que mi hija y su familia están bien. Es terrible ver esas escenas, unas tras otras, mostrando la ira de la naturaleza", sostuvo la señora Rosa, madre de Kaoru Ywanaga.
El 11 de marzo será para Japón como el día en que la tierra produjo el peor terremoto en sus últimos 50 años. El 17 de enero de 1995, la ciudad de Kobe vivió un seismo de 7.2 grados Ritcher que causó la muerte de 6.400 personas.

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